Reconócelo. Te has pasado tres pueblos comiendo este verano: tapas, cervezas, helados, picoteos, alcohol... todo te parecía poco. Y aunque ese angelito interno te decía que no había que pasarse demasiado, en contraposición tenías a tu pequeño diablillo que te recordaba la frase que más odio: "por un día no pasa nada".
Pero sí, si pasa. Cada día cuenta, os lo he dicho muchas veces. El resultado es que ahora, ya septiembre, nos encontramos con que hemos cogido una media de 2-3 kg y hemos retrocedido (corporalmente hablando) al mes de abril, ese mes en el que comenzamos la "operación bikini".
Seguro que ahora juras y perjuras que no lo vas a volver a hacer, pero estas promesas preotoñales se parecen bastante a aquellas de nochevieja en las que todos los años nos prometemos comer menos, adelgazar y hacer más deporte (junto con dejar de fumar y viajar más) pero que nunca cumplimos.